miércoles, marzo 04, 2009

DAVID BOWIE OUTSIDE (1995)


Originalmente planeado como la primera parte de una trilogía, finalmente sería este el único volumen que narraría a modo de pasaje conceptual una novela negra cyberpunk tan confusa que se podía disfrutar a la perfección intercalando cortes y obviando los pocos fragmentos narrativos que la completaban. Precisamente esa falta de claridad argumental hace de Outside algo especial, un pasaje azotado por vapor industrial y niebla. Pero en esta ocasión, a diferencia de otras etapas artísticas, Bowie no pretendió marcar tendencia sino sumarse a ella, fijando sus sentidos en el moderno rock industrial con el efebo Trent Reznor y sus Nine Inch Nails a la cabeza. Tal fue su fijación con el joven músico que no solo vampirizó su concepción sonora, sino que protagonizaron una gira conjunta en la que ambos llegaban incluso a entremezclarse en el escenario. Para constatarlo, existe Live hate: un pirata que recoge en gran calidad una noche del doble cartel (es impresionante escuchar a Bowie cantar "Hurt", el tema de Reznor que muchos años después versionearía con gran éxito Johnny Cash). No obstante, el músico no sólo se alimentó de la juventud. La figura de John Cale (quizá vía Brian Eno) también aparece a lo largo del disco de forma fantasmagórica, y es que las reminiscencias de su etapa en la discográfica Island se dejan sentir en el planteamiento sonoro de Outside: Ese interés por conectar los formalismos clásicos con el rock vanguardista ya lo había registrado el ex Velvet Underground en la época que pasó en el citado sello. Y aun así, es justo reconocer y seguir cierto hilo argumental en la trayectoria de Bowie que nos llevaría hacia su denominada etapa berlinesa, la de la experimentación en obras ya clásicas como Low, Heroes y Lodger, aunque las atmósferas, la ambientación de los pasajes y claroscuros remitan más a Cale que al propio Bowie.



Outside trajo de vuelta las clásicas melodías que el camaleón había abandonado en sus últimos discos con canciones como "I have not been to Oxford town", la esencia dramática retornaba en las tremendamente oscuras "I'm derranged" o "The motel", por primera vez descubría su personalidad más tenebrosa en "Heart's filthy lesson" y la conjugaba con el luminoso romanticísmo de "Strangers when we meet". Se dice que visto el peso anticomercial del disco, Sony le obligo a grabar temas más accesibles para hacer el disco mas radiable. Precisamente de esas sesiones procede la regrabación de "Strangers when we meet", uno de los cortes más accesibles que ya había aparecido en la película de televisión Buddha of Suburbia.

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